No al canon.

marzo 26, 2010
Atentado Cultural – La SGAE ataca de nuevo

Se pretende obligar a las bibliotecas públicas a pagar 20 céntimos por cada libro prestado en concepto de canon para ‘resarcir’ a los autores. Mientras la gente de a pie apenas llega a fin de mes, los ya millonarios se forran a cuenta nuestra. No consientas tamaño atentado contra la cultura y pasa este mensaje a todos tus amigos.

POR EL PLACER DE LA LECTURA :
La SGAE (Sociedad General de Autores)
ataca de nuevo.

Escrito y firmado por José Luis
Sampedro, escritor.

POR LA LECTURA
Cuando yo era un muchacho, en la España de 1931, vivía en Aranjuez un Maestro Nacional llamado D. Justo G. Escudero Lezamit. A punto de jubilarse, acudía a la escuela incluso los sábados por la mañana aunque no tenía clases porque allí, en un despachito que le habían cedido, atendía su biblioteca circulante. Era suya porque la había creado él solo, con libros donados por amigos, instituciones y padres de alumnos.

Sus ‘clientes’ éramos jóvenes y adultos, hombres y mujeres a quienes sólo cobraba cincuenta céntimos al mes por prestar a cada cual un libro a la semana. Allí descubrí a Dickens y a Baroja, leí a Salgari y a Karl May.

Muchos años después hice una visita a una bibliotequita de un pueblo madrileño. No parecía haber sido muy frecuentada, pero se había hecho cargo recientemente una joven titulada quien había ideado crear un rincón exclusivo para los niños con un trozo de moqueta para sentarlos. Al principio las madres acogieron la idea con simpatía porque les servía de guardería. Tras recoger a sus hijos en el colegio los dejaban allí un rato mientras terminaban de hacer sus compras, pero cuando regresaban a por ellos, no era raro que los niños, intrigados por el final, pidieran quedarse un ratito más hasta terminar el cuento que estaban leyendo. Durante la espera, las madres curioseaban, cogían algún libro, lo hojeaban y a veces también ellas quedaban prendadas.

Tiempo después me enteré de que la experiencia había dado sus frutos: algunas lectoras eran mujeres que nunca habían leído antes de que una simple moqueta en manos de una joven bibliotecaria les descubriera otros mundos. Y aún más, años después descubrí otro prodigio en un gran hospital de Valencia. La biblioteca de atención al paciente, con la que mitigan las largas esperas y angustias tanto de familiares como de los propios enfermos, fue creada por iniciativa y voluntarismo de una empleada. Con un carrito del supermercado cargado de libros donados, paseándose por las distintas plantas, con largas peregrinaciones y luchas con la administración intentando convencer a burócratas y médicos no siempre abiertos a otras consideraciones, de que el conocimiento y el placer que proporciona la lectura puede contribuir a la curación, al cabo de los años ha logrado dotar al hospital y sus usuarios de una biblioteca con un servicio de préstamos y unas actividades que le han valido, además del prestigio y admiración de cuantos hemos pasado por ahí, un premio del gremio de libreros en reconocimiento a su labor en favor del libro.

Evoco ahora estos tres de entre los muchos ejemplos de tesón bibliotecario, al enterarme de que resurge la amenaza del préstamo de pago. Se pretende obligar a las bibliotecas a pagar 20 céntimos por cada libro prestado en concepto de canon para resarcir -eso dicen- a los autores del desgaste del préstamo.

Me quedo confuso y no entiendo nada. En la vida corriente el que paga una suma es porque:
a) obtiene algo a cambio.
b) es objeto de una sanción.
Y yo me pregunto: ¿qué obtiene una biblioteca pública, una vez pagada la adquisición del libro para prestarlo? ¿O es que debe ser multada por cumplir con su misión, que es precisamente ésa, la de prestar libros y fomentar la lectura?

Por otro lado, ¿qué se les desgasta a los autores en la
operación?.¿Acaso dejaron de cobrar por el libro?. ¿Se les leerá menos por ser lecturas prestadas?.¿Venderán menos o les servirá de publicidad el préstamo como cuando una fábrica regala muestras de sus productos? Pero, sobre todo: ¿Se quiere fomentar la lectura? ¿Europa prefiere autores más ricos pero menos leídos? No entiendo a esa Europa mercantil. Personalmente prefiero que me lean y soy yo quien se siente deudor la labor bibliotecaria en la difusión de mi obra.

Sépanlo quienes, sin preguntarme, pretenden defender mis intereses de autor cargándose a las bibliotecas. He firmado en contra de esa medida en diferentes ocasiones y me uno nuevamente a la campaña.

¡NO AL PRÉSTAMO DE PAGO EN BIBLIOTECAS!
José Luis Sampedro
Si estas de acuerdo, pásalo. Por el placer de la lectura.

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Artículo.LLEGAN LAS BIBLIOTECAS “ANTICRISIS”.

abril 10, 2009

Algo ya se empieza a notar…tiempo al tiempo, aquí no tardará en llegar…

….Ya es muy difícil sorprender a nadie con la magnitud de la crisis económica en Estados Unidos. Pero el hecho de que este país carezca de servicios sociales que se dan por descontados en Europa dibuja panoramas dantescos, inesperados para ellos mismos. La última novedad es que las bibliotecas públicas norteamericanas se están convirtiendo en algo así como refugios nucleares para los que lo han perdido todo, o casi. Los bibliotecarios se ven tan desbordados por la situación que requieren entrenamiento especial a toda máquina.
¿Qué ha pasado? Pues que mucha gente ha perdido su empleo de muchos años, su casa, o todo a la vez, y literalmente no tiene donde caerse muerta. El seguro médico suele ir asociado al puesto de trabajo. El subsidio de paro es breve y simbólico. Hay quien vive en el coche y cada mañana comparece vestido de traje, como si fuera a trabajar, en la biblioteca pública más cercana.
Servicios gratuitos
¿Por qué? Pues porque se está caliente en invierno, fresco en verano, y porque hay una serie de preciosos servicios gratuitos, empezando por los ordenadores con conexión a Internet.
Hace poco un estudio reveló que entre el 30 y el 40 por ciento de los homeless de Washington tenían teléfono móvil, cuenta de correo electrónico y, en algunos casos, incluso un blog. Esto se explicaba en gran parte por el creciente acceso a las nuevas tecnologías en las bibliotecas públicas.
Las estadísticas dicen que es más difícil sobrevivir sin Internet que sin vivienda. Los bibliotecarios americanos lo comprueban cada día atónitos: el número de socios de las bibliotecas se ha duplicado o triplicado en todo el país desde el inicio de la crisis, y aunque algunos simplemente buscan ocio gratis —por ejemplo para sus hijos pequeños—, otros plantean necesidades bastante más perentorias. Gente que a duras penas es capaz de teclear su nombre en el ordenador personal pide que le ayuden a rellenar «on line» una solicitud de trabajo.
Con lágrimas en los ojos
«Vienen adultos que se quejan de que los niños ocupen tanto tiempo el ordenador para jugar, cuando ellos necesitan mandar su curriculum», contaba esta semana a «The New York Times» Cynthia Jones, responsable de una biblioteca de Saint Louis. Mientras Rosalie Bork, bibliotecaria en Chicago, admitía que a duras penas puede con el estrés resultante de que se le presente tanta gente pidiendo ayuda con lágrimas en los ojos. Ella ya no tiene manos para poder ayudarlos a todos los que lo precisan.
Esto no está siendo fácil para nadie, ni siquiera para los que tienen la suerte de conservar su trabajo. Colectivos enteros han visto su vida laboral incluso incrementada, pero transformada en un auténtico infierno.
Hay empresas que incluso han contratado servicios especiales para ayudar a sus empleados a sobrellevar el lado más oscuro de la crisis. Por ejemplo compañías que se dedican al cobro de morosos, y que últimamente se han especializado en reclamar deudas de difuntos a sus allegados.
Terribles sacrificios
A menudo estos no son conscientes de que no hay ninguna base legal para reclamarles, pero el empleado que hace la llamada sí lo sabe. Y con eso en mente tiene que oír como viudos o huérfanos recientes que se encuentran en muy mala situación económica se imponen sacrificios aún más terribles para saldar cuentas de los que se han ido. Para estos empleados se han diseñado descansos especiales entre llamadas, servicios de yoga y de masajes, etc.
¿Que cómo y por qué lo aguantan? Porque por supuesto no está la cosa en ningún sitio como para irse pegando un portazo. Volviendo a las bibliotecas, la nueva escala de «homeless» o casi convive con la de toda la vida, recrudecida: los sin techo «profesionales» también se ven acorralados por la crisis, entonces luchan mucho más duramente por el último centímetro de su territorio. Hace poco dos de ellos que se disputaban un rincón de una biblioteca donde dormir acabaron liándose a navajazos.
La seguridad ha tenido que ser sensiblemente multiplicada. Algún que otro delincuente habitual ha sido detenido recientemente en la biblioteca a la que había acudido inmediatamente después de delinquir. La policía empieza a patrullar habitualmente por estas instalaciones. Hay padres que ya no permiten que sus hijos adolescentes se queden ahí estudiando hasta tarde.
Hay que decir que en todo esto hay también una expresión trágica del fuerte sentido de comunidad que precisamente representan las bibliotecas en Estados Unidos. En un país donde muchos servicios públicos brillan por su ausencia o por su precariedad, la red de bibliotecas es una lujosa excepción, un generoso espacio de acogida. Entraba dentro de lo normal y casi de lo instintivo que muchos buscaran protección allí huyendo del pavoroso hongo nuclear de la crisis.
Sin hacer la vista gorda
En consonancia con esto los bibliotecarios no se limitan a hacer la vista gorda, sino que se implican a pecho descubierto en el rescate. Terapeutas y trabajadores sociales afluyen a las bibliotecas para ayudar con los currículos, familiarizar a los parias de la Tierra con los arcanos de internet y promover talleres con títulos tales como «Encontrar la Esperanza Después de Haber Perdido el Empleo»…
Fuente: Periódico ABC, Viernes, 03-04-09.


Artículo. DESIDERATAS, tu biblioteca te compra el libro que quieras…

enero 11, 2009

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Mirar que artículo más interesante en tiempos de crisis. ¿Sabíais vosotros de este servicio?. En la Red de Bibliotecas de Gijón lo tenemos, ¿por qué no preguntas por él?…

Si sois lectores de libros, sabréis que muchas veces nos dejamos un buen dinero en lecturas y que, aunque tiremos de bibliotecas, siempre hay libros que allí faltan y que te tienes que comprar si los quieres leer. Pero… ¿seguro que hay que comprarlo? ¿No estaría bien que tú eligieses lo que hay en el fondo de catálogo? Pues quizás no lo sepas, pero puedes hacerlo.

Las desideratas son un servicio poco usado y muy desconocido y, sin embargo, pueden ser uno de los mejores aliados de aquellos a quienes os gustan los libros, pero no tenéis suficiente dinero como para compraros todos los que queréis. Como hay que elegir, las desideratas pueden permitir que tengáis gratis en vuestra biblioteca más cercana el libro que queréis.

El proceso es muy sencillo y vale para casi todas las bibliotecas del mundo. Bien a través de la página web o bien rellenando un papel que se encuentra en la sala de préstamo, podremos sugerir a la dirección de dicha biblioteca una obra para que la incorpore a su fondo de préstamo. Basta con indicar el nombre de la obra y del autor. Si es posible, también se nos pedirán datos como la editorial o el formato. Nada que no se pueda solucionar con una rápida consulta en cualquier librería o en internet.

Tras ello, tu libro entrará en el proceso de selección. Cada año, las distintas secciones de cada biblioteca cuentan con un presupuesto para sugerencias de los lectores, que muchas veces no se cubre precisamente porque el sistema de desideratas apenas se conoce. Por ello mismo, es más fácil participar como selector de libros.

Así que, una o varias veces al año puedes ver cumplido tu deseo. Obviamente, no todo lo que pidas se incorporará al catálogo editorial y, por supuesto, para hacer uso de ellas es imprescindible tener carnet de lector (algo que, por otra parte, en muchos lugares es gratis o casi). Pero es una lástima que no utilicemos más un servicio que puede permitirnos el acceso a esas obras que siempre hemos querido leer. Que el precio no sea impedimento: si tú no puedes, tu biblioteca sí. Es más, está deseando saber qué quieren leer sus usuarios.

Vía: Ahorro diario, gasta con sentido, vive mejor